Se dice de mi que coloreo desastres con la misma facilidad con que salvo al mundo. En círculos académicos y bohemios de Perú y alrededores me llaman Mary Lara Salvatierra.
Entre mis adicciones están la música, los libros, el café, el camel, el chocolate...
Disfruto de las cosas simples en la compleja extravagancia de lo extraordinario.
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